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ESTUDIO BIBLICO

Clase 4 | (1 Ts.1) Agradecimiento a Dios por la iglesia en Tesalónica

(1 Tesalonicenses 1:1-10). En este primer capítulo Pablo saluda a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo, agradeciendo a Dios por haberlos elegido para salvación, por medio de la fe en la verdad y la santificación en el Espíritu; y que por la gracia de Dios, se convirtieron en ejemplos vivientes del poder transformador de Dios en "Macedonia, Acaya y en todo lugar".

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1) Sagradas Escrituras

En esta sección estudiaremos el siguiente texto bíblico.

1 Tesalonicenses 1:5

Por cuanto nuestro evangelio no fue a vosotros en palabra solamente, mas también en potencia, y en Espíritu Santo, y en gran plenitud; como sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros.

2) Palabras importantes

En esta sección, veremos las palabras en griego más relevantes.

2.1. Evangelio (euangelion)

Esta palabra griega, significa literalmente, "buena noticia de Dios". El Evangelio incluye toda la Biblia, es decir, no se limita solo a la evangelización de una persona.

¡Toda la Escritura es una buena noticia para el creyente!

¡Escrito está!
¡Toda Escritura es inspirada por Dios y útil!

Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra. (2 Timoteo 3:16).

2.2. Palabra (logó)

La palabra griega logó, viene de "logos", que significa "hablar hasta concluir". Es una palabra que expresa un pensamiento (algo que se dice).

Logos ("palabra") se usa para referirse a Cristo. Juan testifica que Cristo es la palabra (el logos) del Padre, expresando sus pensamientos, por medio de Su Espíritu (Juan 1:1).

En el Nuevo Testamento, la palabra logos es un término común, se utiliza 330 veces para referirse a una persona que da un discurso o comunica un mensaje. En su definición más amplia, significa "un razonamiento expresado por palabras".

Cuando las Escrituras mencionan la palabra "logos" en relación a Dios, se vuelve muy significativa, y adquiere una profundidad que solo el Espíritu Santo puede revelar en toda su plenitud. Jesús es la palabra (logos) de Dios, expresando sus pensamientos.

¡Escrito está!
¡Y la palabra (logos) se hizo hombre, y se llama Jesús!

El logos siempre fue Dios: En el principio ya existía la palabra (logos), y la palabra (logos) estaba con Dios, y la palabra (logos) era Dios. (Juan 1:1).

El logos decidió hacerse hombre: La palabra (logos) se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito (único) del Padre, lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:14).

Su nombre, es Jesús: ¡Jesús de Nazaret, Dios con nosotros! (Juan 1:48).

2.3. Poder (dunamei)

La palabra griega dunamei, viene de "dunamis', que significa "capaz", es decir, "que tiene la capacidad para realizar".

Para el creyente, significa "el poder que se obtiene al recibir las habilidades y virtudes que pertenecen al Señor".

Las Escrituras enseñan que este poder es necesario en cada aspecto de la vida para crecer en santificación y prepararse para ser parte del reino de Dios (glorificación).

¿Sabías que...?
¡La palabra 'dunamis' aparece 120 veces en el Nuevo Testamento, que es el mismo número de personas orando en el aposento alto! (Hechos 1:15)

El término 'dunamis' es muy importante en las Escrituras; y es interesante el hecho que aparece 120 veces en el Nuevo Testamento, que es el mismo número de personas que estaban reunidas en el aposento alto, justo antes del día de Pentecostés, cuando descendió el poder del Espíritu Santo, sobre cada uno de ellos.

¡Sabemos que es una coincidencia, porque además la Escritura da a entender que era un grupo aproximado 'como de 120 personas' (Hechos 1:15), pero no deja de ser interesante, y nos ayuda a recordar este dato importante ligado a la palabra!

2.4. Espíritu Santo (Pneumati Hagió)

Cuando estas dos palabras griegas, Pneumati, que viene de "Pneúma" y Hagió, que viene de "Hagios", aparecen juntas en el texto bíblico, es para referirse exclusivamente al Espíritu Santo de Dios; pero si se encuentran separadas, su significado depende del contexto en que fueron escritas, como veremos a continuación.

2.4.1. "Pneúma"

Por ejemplo, la palabra "pneúma", cuando está sola, significa "espíritu, Espíritu, viento o aliento", según el contexto. "Pneuma" viene de "pneo", que significa "una corriente de aire", y puede comunicar la idea de aliento (ráfaga) o una brisa.

Figurativamente hablando, es decir, por analogía, cuando "pneuma" se refiere a "un espíritu", según el contexto, puede estar refiriéndose a:

  1. El ser humano (el alma racional).
  2. El principio vital (vida) o disposición mental (de buen espíritu).
  3. Un ángel, un dios, un demonio, un fantasma (algo sobrehumano).
  4. Dios, el espíritu de Cristo, el Espíritu Santo (Divinidad).

En este caso, cuando la palabra "pneuma" se usa junto al adjetivo "santo" (en donde "santo" se vuelve un atributo de "pneúma"), siempre se refiere al Espíritu Santo.

¿Sabías que...?
'Rûach' en hebreo, significa lo mismo que 'Pneúma' en griego

La contraparte hebrea 'rûach' tiene el mismo rango de significado que 'pneúma', es decir, también puede referirse a espíritu / Espíritu, viento o aliento, según el contexto en que se encuentre.

¡Contexto, contexto contexto! Por regla general, sólo el contexto determina en qué sentido se refieren las palabras, ya sea en las Escrituras o en cualquier otro libro. Cuando leas una palabra de un versículo bíblico, nunca saques conclusiones apresuradas sin antes estudiar el contexto en que fue escrita, de esta forma jamás caerás en falsas doctrinas.

2.4.2. "Hagios"

La palabra griega "hagios", comunica la idea de "diferente, distinto, otro, otredad (es decir, un individuo diferente, que no pertnece a mi propia comunidad) y santo". Para el creyente, significa "semejante a la naturaleza del Señor y diferente del mundo".

El núcleo principal del significado de "hagios" es "diferente". Por ejemplo, en el siglo I, el templo (de cualquier religión) era llamado "hagios" (santo), porque su construcción era diferente de otros edificios de la ciudad.

En el Nuevo Testamento, "hagios" (santo), comunica la idea de "diferente del mundo, porque es como el Señor". Implica algo "apartado" y por lo tanto "otro, diferente, distinguido o distinto", porque es especial para el Señor.

¡Escrito está!
¡Sean santos porque yo soy santo!

Por tanto, preparen su entendimiento para la acción; sean sobrios en espíritu, pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará en la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no se conformen a los deseos que antes tenían en su ignorancia, sino que así como aquel que los llamó es santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir; porque escrito está: SEAN SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO. (1 Pedro 1:13-16).

2.5. Plena Certidumbre "abundante" (plérophoria pollé)

Estas dos palabras griegas, "plérophoria" y "pollé", forman una sola declaración, que cuando la entendemos, es asombrosa. Comunica la idea de una convicción absoluta y "abundante" de quien está hablando o anunciando el mensaje, en este caso, Pablo y su equipo misionero. Es un estado interno de completa (plena) seguridad (abrumadora), de aquello que se está diciendo o haciendo (con gran plenitud).

2.5.1. "Plérophoria"

"Plérophoria" es un sustantivo del verbo "plerophoréo", que está compuesto por las palabras "pléres" (pleno, lleno) y "phéro" (llevar o portar), y comunica la idea de "llevar o portar algo a pleno". Es decir, la "convicción" de algo de lo que se está "plenamente persuadido".

Este verbo griego se utiliza también para comunicar "el poder de Dios que lleva al creyente a su máximo potencial, resultando en un verdadero conocimiento de Cristo". (Colosenses 2:2).

A menudo se traduce como "dar plena seguridad", pero significa literalmente "llevar la obra de Dios al máximo". Es decir, hasta alcanzar "la plena capacidad" del creyente individual que está "plenamente persuadido" por Él.

2.5.2. "Pollé"

Esta palabra griega "pollé" (abundante o rebosante), es un adjetivo (femenino singular dativo) que afecta indirectamente la palabra "plérophoria" (plena certidumbre).

El adjetivo "pollé", viene de "polus", que significa: muchos, numeroso (alto en número), multitudinario, abundante, demasiado, grande (en cantidad y extensión) y abrumador.

Enfatiza la cantidad involucrada, por ejemplo, cuando decimos "una multitud numerosa", o "una multitud grande" (en cantidad abrumadora).

Por alguna razón los traductores no la incluyeron en el texto, tal vez porque suena redundante decir "plena certidumbre abundante" ("pleno" es algo "abundante").

Sin embargo, "pollé" (abundante) está en el texto griego, al lado de "plérophoria" (plena certidumbre), y como es un adjetivo dativo (dativo significa que complementa la palabra indirectamente), hace que "plena certidumbre", sea aún "más grande" (la complementa).

¿Sabías que...?
¡En el texto original griego, estas dos palabras juntas suenan contundentes!

Si a 'plena certidumbre' aplicamos la palabra 'abundante', tal como está escrito en el original griego, suena más contundente que sin ella.

Es como decir 'Plena certidumbre en cantidad numerosa o abundante'.

Aunque es redundante utilizar palabras como 'cantidad o abundante' en un contexto de 'plenitud' (algo 'pleno', ya implica la idea de cantidad o abundancia), el apóstol lo escribió así, tal vez por lo difícil que le resultó comunicar con simples palabras humanas un sentimiento tan profundo que el Espíritu Santo le estaba dando al momento de predicar la palabra.

Es como si quisiera comunicar que estaba 'rebosando' en 'plena certidumbre' y en cantidad 'abundante o abrumadora'. ¡Wow!, ¿qué fuerte no?

A mí me parece muy interesante poder saberlo, ¿y a ti?

3) Comprensión del texto

En esta sección, desgranaremos el contenido del texto bíblico.

Nota: sigue los enlaces para ver el significado en griego de las palabras importantes.

A) El evangelio de los apóstoles.

"Por cuanto nuestro evangelio..." (1 Ts. 1:5a).

Cuando Pablo dice "nuestro evangelio", está haciendo un juego de palabras que merece el análisis. Por un lado, "nuestro", es la propiedad de algo; y por el otro, "evangelio", es la buena noticia de Dios, es decir, le pertenece a Dios, porque es él quien la da.

Es como si estuviera diciendo: "Nuestra buena noticia que Dios nos dio".

Es muy inspirador, porque al utilizar la palabra "nuestro" en este contexto, comunica la idea de algo que les pertenece, que el mensaje de Dios forma parte de su propia experiencia, a diferencia de un mensajero común, cuya única función es entregar el mensaje de otro.

En otras palabras, el apóstol les recuerda a los tesalonicenses, que el evangelio que él les anunció con sus compañeros Silvano y Timoteo, aunque lo viven como algo propio, no es originalmente de ellos, sino de Dios en persona.

¡El evangelio es la buena noticia de Dios para la humanidad, y los apóstoles eran portadores de su poder transformador en sus propias vidas!

Por eso, al final de este versículo, Pablo les da testimonio de esto, diciéndoles "Ustedes saben cómo hemos sido entre ustedes, por amor de ustedes" (1 Ts. 1:5d).

¡Escrito está!
¡El evangelio es el poder de Dios!

Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego (Romanos 1:16).

B) La predicación, no fue solo con palabras.

"...no fue a vosotros en palabra solamente..." (1 Ts. 1:5b).

Pablo les explica a los tesalonicenses, que la palabra que oyeron, no proviene de pensadores humanos ni responden a principios filosóficos, como a los que ellos estaban acostumbrados a oír en la cultura griega, sino del Dios Supremo.

Significa que todas y cada una de las palabras anunciadas por él y su equipo misionero, son la expresión pura del pensamiento divino, es decir, vienen directamente del Creador.

Cuando las Escrituras mencionan la palabra "logos" (palabra) en relación al evangelio, siempre es para referirse a Cristo, como la expresión viviente del pensamiento de Dios en toda su plenitud; y Pablo junto a su equipo misionero, hablaban en Su nombre.

Decir que alguien habla en nombre del Dios verdadero era muy audaz, aún para aquella sociedad ultra religiosa; y como Pablo lo sabía, seguidamente expone su fundamento.

C) La palabra, vino acompañada de poder.

"...mas también en potencia, y en Espíritu Santo, y en gran plenitud..." (1 Ts. 1:5c).

Pablo le dice a los tesalonicenses que el evangelio no llegó a ellos solamente con palabras, sino además con la plena certeza del poder del Espíritu Santo que obró entre ellos maravillosamente, confirmando así que el mensaje proviene del Dios único.

Nota: Te recomiendo releer el significado de estas palabras en griego, siguiendo los enlaces, porque esta parte del versículo, dice mucho más de lo que vemos a simple vista.

Pablo escribe a los tesalonicenses con un dulce lenguaje persuasivo, no para enseñarles algo que ellos no supieran, sino para recordarles los hechos que protagonizó el Espíritu Santo, por medio de su predicación del evangelio en la ciudad de Tesalónica.

Aquí hay mucha riqueza espiritual a considerar:

C.1. Si Dios no confirma con poder, el mensaje no es de él.

Pablo, en su calidad de apóstol de Jesucristo, está declarando que el evangelio anunciado a los tesalonicenses, no consistió en puras palabras, sino que el Espíritu de Dios, respaldó el mensaje obrando sobrenaturalmente, de ahí la gran convicción (plenitud) de Pablo.

Ya desde aquellos tiempos, existen ministros fraudulentos y falsos apóstoles que pretenden enseñar a la iglesia doctrinas extrañas que el Señor jamás enseñó ni autorizó a predicar; y Pablo les está explicando que si Dios no confirma con obras sobrenaturales, tales palabras no provienen del cielo, sino de la carne y los demonios (1 Timoteo 4:1).

Cuando Pablo se enteró que a la iglesia de Corinto llegaron maestros de teología, con su orgullo catedrático, a enseñar doctrinas que, según ellos, se basaban en las Escrituras, el apóstol, para tranquilizar a la iglesia, les dijo: "Pero iré a vosotros pronto, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras de los arrogantes sino su poder. Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder" (1 Corintios 4:19-20).

Tanto en los días del apóstol, como en los nuestros, "hablar" de teología o "discutir" doctrinas, es inevitable; pero si no llevan el sello de garantía, el respaldo del poder de Dios, son vana palabrería (1 Timoteo 1:6) y causantes de división (Romanos 16:17-18).  

C.2. La iglesia primitiva, oraba para predicar con el poder de Dios.

La iglesia primitiva sabía que el evangelio no consistía en palabras solamente, y que si el mensaje provenía de Dios, indefectiblemente sería confirmado por el poder del Espíritu. El Nuevo Testamento, desde Mateo a Apocalipsis, confirma que el poder de Dios, sigue naturalmente a la proclamación del evangelio, de otra forma, serían solo palabras.

El libro de los Hechos de los apóstoles, cuenta que Pedro y Juan, tras ser amenazados de "no hablar más" en el nombre de Jesús, fueron liberados por el concilio de Jerusalén. Más tarde, cuando se reunieron con el resto de los hermanos, y les contaron sus amenazas, clamaron a Dios, diciendo:

"Y ahora, Señor, considera sus amenazas, y permite que tus siervos hablen tu palabra con toda confianza, mientras extiendes tu mano para que se hagan curaciones, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús" (Hechos 4:29-30).

La iglesia primitiva sabía que si las palabras que anunciaban no iban acompañadas de una obra sobrenatural del Espíritu Santo, no era el evangelio que Jesús les envió a predicar (Mateo 10:7-8; Marcos 16:16-18).

Cuando un ministro del evangelio, es guiado por el Espíritu Santo, sus palabras siempre son respaldadas por el poder de Dios en forma visible, ya sea sanando el cuerpo, o transformando vidas, como en el caso de los tesalonicenses.

Cuando Pablo y Bernabé fueron enviados por el Espíritu Santo a predicar la palabra, se toparon con un falso profeta y mago, llamado Elimas, que estaba junto al procónsul Sergio Paulo, mientras ellos le hablaban sobre el evangelio.

Elimas, al oír, se opuso a las palabras de los apóstoles, discutiendo con ellos para desviar la atención del procónsul. Entonces Pablo, lleno del Espíritu Santo, reprendió al mago y este quedó ciego al instante, ante la mirada atónita del procónsul, quien quedó maravillado de la enseñanza del Señor (Hechos 13:4-12).

Cualquiera puede hablar y discutir creencias apasionadamente, pero si el evangelio se limitara a emitir sonidos, la predicación sería apenas una guerra de palabras; pero cuando el Espíritu Santo obra, la discusión se acaba, porque la palabra es confirmada por Dios con su sello de garantía.

C.3. Actualmente oímos una avalancha de palabras, sin poder.

Esta situación, no es distinta en la actualidad, por lo que haríamos bien en seguir el consejo de la palabra de Dios para reconocer y apartarnos de los falsos "doctores" del evangelio, que saturan al pueblo con doctrinas inventadas, pero Dios no confirma sus palabras con poder de lo alto, que es Su sello de garantía.

Las obras sobrenaturales de Dios, abarcan tanto la esfera física (Hechos 3:6), como la espiritual (Hechos 16:14); y en el caso de los tesalonicenses, el Espíritu Santo obró en ellos una santificación irreprensible (1 Tesalonicenses 3:13).

La predicación, es como la fe: si no produce obras, está muerta (Santiago 2:7).

Por supuesto, los teóricos que se sienten afectados por esta verdad, dirán que no es así. Pero si lo meditamos un instante, veremos que en esto hay sabiduría, porque hablar es fácil, cualquiera puede hacerlo; pero demostrar sobrenaturalmente lo que uno dice es imposible, a menos que Dios esté con él (Juan 3:2).

Hoy en día estamos recibiendo una avalancha de falsas enseñanzas, provenientes de falsos maestros que claramente no cuentan con el respaldo de la operación sobrenatural de Dios; y que además, con sus palabras infectadas, causan contiendas y divisiones entre los hermanos, en especial cuando las hacen correr por las redes sociales.

Un caso típico, es la falsa enseñanza de que "Jesús murió por un limitado grupo de personas (los elegidos), no por toda la humanidad" (Juan 1:29), doctrina que sería impensada en la iglesia primitiva (Lucas 24:46-47).

Estos falsos teólogos, hacen proselitismo de día y de noche entre grupos cristianos, produciendo amargas discusiones entre los hermanos, pero el consejo de Dios es que nos apartemos de ellos, al comprobar que sus palabras son solo palabras, sin el respaldo del Espíritu Santo, por medio de obras sobrenaturales (1 Timoteo 6:3-5).

¿Sabías que...?
¡Los tesalonicenses tenían 'plena certidumbre' del poder del Espíritu Santo!

No solo Pablo y su equipo misionero tenían la 'plena certidumbre' del poder de Dios operando a través de ellos por el Espíritu Santo.

Los tesalonicenses también tenían la 'plena certeza' de que ninguna predicación, por más excelente que sea, podía operar el cambio tan profundo y sobrenatural que ocurrió en sus vidas cuando oyeron el evangelio.

Ellos mismos fueron el testimonio viviente de este poder al que se refiere Pablo en su carta, y para nosotros es una clara referencia de lo que puede ocurrir cuando anunciamos el evangelio de Dios, tal como está escrito, en lugar de solo palabras.

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